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En la historia reciente de la Iglesia Católica hemos podido presenciar varios escándalos relacionados con la pederastia. Entre ellos, posiblemente el más sonado, está el de Marcial Maciel, el fundador de la todopoderosa congregación de los Legionarios de Cristo.
Por lo visto, este personajillo en los años 40 y 50 abusó sexualmente de varios jóvenes seminaristas en Irlanda, España, México y EEUU. En el año 1998, el Vaticano fue informado de esos hechos (es de suponer que los servicios de inteligencia del Vaticano se ocupan de todo, excepto de lo que ocurre dentro de las congregaciones católicas) y, supuestamente, el Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe (la moderna Inquisición) un tal Joseph Ratzinger (os suena, ¿verdad?) inició una “exhaustivo” estudio de Maciel.
Tras 8 años de pesquisas (hay que ver como trabajan en el Vaticano) y con la excusa de que no han actuado antes por la muerte de Juan Pablo II y el cambio de Papa (recordemos que murió hace un año, y que llevaban trabajando en ello más de 5 años) la Congregación de la Doctrina de la Fe, con el visto bueno de su antiguo prefecto, hoy en día conocido como Benedicto XVI, ha condenado a este presunto pederasta.
Frente a un duro proceso, como era de esperar dadas las graves acusaciones, la Iglesia ha resuelto el tema de una manera totalmente incompleta: se le obliga a Marcial Maciel a que renuncie a todo ministerio público. Es decir, que se va a ir de rositas a purgar por sus pecados a un monasterio por el resto de su vida, ya que es muy anciano y no está para procesos largos.
Pues bien, me parece que la Iglesia ha vuelto a pecar de conservadora. ¿A caso costaba tomar medidas de verdad contra Maciel? Quiero decir, ¿por qué la Iglesia no ha abierto un proceso grave contra este pederasta?. ¿Creen que así van a lograr algún día deshacerse de la lacra de la pederastia en el clero?.
Estos hechos no hacen más que darnos la razón a los que pensamos que la Iglesia es un estamento antediluviano que está anclado en pleno medievo. Si de verdad en el Vaticano hubiese importado realmente que se abusase de esos seminaristas, estaríamos hablando de una sanción ejemplar, pero desgraciadamente, no es el caso.